La Estipulación a Favor de Terceros

Primeramente, debe indicarse qué ha entendido la doctrina nacional y extranjera sobre la denominada estipulación a favor de terceros:

(…) La estipulación a favor de terceros es un contrato mediante el cual el deudor, denominado promitente, se compromete frente a otra persona denominada estipulante, a ejecutar una prestación en beneficio de un tercero.

Como consecuencia fundamental, la estipulación a favor de terceros produce un derecho de crédito directo del tercero frente al promitente. Constituye una de las principales excepciones al principio que rige los efectos internos del contrato, mediante el cual los contratos no tienen efecto sino entre las partes contratantes, no dañan ni aprovechan a terceros, sino en los casos establecidos en la ley. La estipulación a favor de terceros es precisamente uno de los casos establecidos en la ley; concretamente en el artículo 1.164 del Código Civil (…) (Maduro Luyando, 1987).

La doctrina extranjera, ha expresado sobre el particular lo siguiente:

(…) La estipulación a favor de tercero es un procedimiento técnico que permite a dos personas que celebran un contrato entre ellas hacer nacer un derecho en beneficio de un tercero. Los dos contratantes desempeñan respectivamente el papel de estipulante y de promitente. El estipulante toma la iniciativa de la creación del derecho a favor del tercero; el promitente acepta obligarse a favor de ese tercero. La persona que resulta acreedora a consecuencia del contrato se denomina tercero beneficiario. (Ripert, Georges y Boulanger, Jean. Tratado de Derecho Civil. Tomo IV, Editorial La Ley, Buenos Aires, pág. 380).

Como puede observarse de las citas doctrinarias expuestas, el consentimiento del tercero tiene únicamente el efecto de hacer irrevocable el negocio jurídico planteado entre el estipulante y el promitente, pero la obligación del promitente frente al tercero, y toda la estructura de la estipulación, no está condicionada a la aceptación de ese tercero. En otras palabras, la falta de consentimiento por parte del tercero, no anula la estipulación. Sólo deja latente la posibilidad de que el estipulante y el promitente  anulen el convenio, posibilidad que desaparece una vez que el tercero ha aceptado la estipulación. La torna irrevocable.

Teoría

Siendo el efecto fundamental de la estipulación a favor de tercero el de hacer acreedor a una persona que no es parte en el contrato, derecho de crédito que puede quedar sin efecto si el estipulante revoca la estipulación antes de la aceptación del tercero, la doctrina ha estruc­turado diversos criterios para explicar su naturaleza, a saber:

1.-El sistema de la oferta

Es aquel mediante el cual se dice que la estipulación a favor de ter­cero es una oferta que el estipulante le hace a un tercero, del crédito adquirido contra el promitente, oferta que se perfeccionaría cuando el tercero manifiesta su aceptación. Se le objeta:

a) Si fuese una oferta la estipulación, desaparecería si el estipulante muere antes de la aceptación del tercero, lo que eliminaría su utilidad, y éste no es el efecto previsto en la ley para la estipulación.

b) Antes de la aceptación del tercero, el derecho permanece en el patrimonio del estipulante, pudiendo ser embargado y ejecutado por los acreedores de este último, lo que no consagra la ley, pues según ésta el derecho nace en cabeza del beneficiario, por lo que éste no puede ser embargado ni ejecutado por los acreedores del estipulante.

2.-La teoría de la gestión de negocios

Según esta posición doctrinal, el estipulante se considera como un gestor en beneficio de un tercero que vendría a ser el dueño.

Se le objeta:

a) No explica el derecho de revocación que tiene el estipulante, ya que el gestor no puede revocar.

b) Si fuese una gestión, el estipulante tendría la acción negotiorum gestorum contraria contra el beneficiario para hacerse indemnizar de los gastos efectuados en la gestión, lo que no ocurre en la estipulación.

3.-La teoría de la declaración unilateral de voluntad

Se considera que la estipulación nace de la declaración unilateral de voluntad del promitente, lo que es muy discutible, pues siempre existen en ella las declaraciones de voluntad de dos personas, promitente y esti­pulante.

4.-La teoría de la figura sui generis

Consiste en la idea que constituye una figura sui generis, propia del carácter consensualista de los contratos en el Derecho Moderno.

Efectos

La doctrina divide los efectos en varias categorías, a saber:

1°-Nacimiento de un derecho de crédito directo del tercero contra el promitente, mediante el cual éste queda obligado frente a aquél desde el día en que se celebró la estipulación.

Ese derecho de crédito se consolida desde el momento en que el ter­cero beneficiario acepta, pues una vez aceptada, el estipulante no puede revocar. Sin embargo, la acreencia entra en el patrimonio del tercero desde el instante de la estipulación y no desde la aceptación; por ello, la aceptación es un acto de consolidación del crédito en el patrimonio del tercero.

Lo explicado diferencia la estipulación del contrato de donación, pues éste se perfecciona cuando el donatario acepta; en caso de que no acepta, no hay contrato. En cambio, en la estipulación el derecho del beneficiario existe aun antes de la aceptación. Además, la aceptación en la estipula­ción no requiere formalidad especial, mientras que en la donación la aceptación debe efectuarse por documento auténtico.

La aceptación puede efectuarse aun después de la muerte del estipu­lante, lo que constituye otra diferencia con la donación, la cual debe ser aceptada antes de la muerte del donante.

A. – La aceptación

La aceptación puede ser efectuada por el tercero beneficiario y por sus herederos, a menos que la estipulación haya sido realizada en consideración a la persona misma del beneficiario. No requiere formali­dad alguna y puede efectuarse antes o después de la muerte del benefi­ciario y siempre antes de la revocatoria del estipulante. Si existe concu­rrencia entre la aceptación y la revocación, se aplicarán los principios que regulan la formación de contratos entre ausentes y privará la acep­tación o revocación que primero llegue a conocimiento del promitente.

B. – La aceptación por los acreedores

En doctrina se presenta el problema de determinar si la acep­tación puede efectuarse por los acreedores del beneficiario cuando éste renuncia a la estipulación en perjuicio de los intereses de sus acreedores. La solución más aceptada admite que los acreedores pueden revocar la no aceptación efectuada por el tercero beneficiario, y mediante la acción oblicua, aceptar hasta la concurrencia del monto de sus créditos. Es una acción de carácter revocatoria y subrogatoria que para algunos autores se fundamenta en la facultad que el artículo 1017 del Código Civil otorga a los acreedores del heredero que renuncia a la herencia: “Cuando alguien renuncia una herencia en perjuicio de los derechos de sus acreedores, éstos podrán hacerse autorizar judicialmente para aceptarla en nombre y lugar de su deudor. En este caso, la renuncia se anula, no en favor del heredero que la ha -renunciado, sino sólo en provecho de sus acreedores, y hasta concurrencia de sus créditos”.

C. – La revocación

El estipulante puede revocar la estipulación hecha a favor del tercero, siempre que la revocatoria sea efectuada antes de la acepta­ción del tercero beneficiario; si la revocatoria se efectúa después de la aceptación, no produce ningún efecto. La doctrina sólo admite un caso en que es válida la revocatoria efectuada después de la aceptación: cuando la promesa debe cumplirse después de la muerte del estipulante.

La revocación puede ser efectuada por el estipulante, o por éste y el promitente si así se hubiere pactado, pero nunca podrá efectuarla unila­teralmente el promitente, pues, siendo el obligado, la obligación estaría sometida a una condición que la hace depender de la sola voluntad del deudor, lo que prohíbe el artículo 1202 del Código Civil.

Respecto a la posibilidad de revocación de la estipulación por los herederos del estipulante, en principio se sostiene que es una facultad personalísima que no puede pasar a los herederos. Otros autores manifiestan que habrá que analizar la estipulación para determinar si de la voluntad de las partes se desprende que tal facultad pasa a los herederos o no; en el primer caso, los herederos pueden revocar; la solución negativa se impone en el segundo. Igual solución se impone en el caso de determinar la posibilidad de revocación por parte de los acreedores del estipulante.

Efectos de la revocación

La revocación extingue el derecho de crédito del tercero bene­ficiario y por lo tanto impide que tal derecho se consolide en su patrimo­nio. El estipulante puede revocar la estipulación y adjudicar el beneficio a otra persona o a sí mismo, pero tal facultad está restringida en el caso de que el promitente se hubiese obligado en consideración a la persona del primitivo tercero beneficiario.

Pueden ser terceros beneficiarios toda persona, aun los no concebidos, pero con un límite en nuestro Derecho: que el beneficiario sólo puede establecerse hasta la generación siguiente, pues nuestro Derecho Sucesorio no permite establecer relaciones jurídicas más allá de tal límite, principio que se expone al tratarse de la sustitución fideicomisaria.

Las personas indeterminadas (los pobres, los enfermos, las ciencias) no pueden ser beneficiarios de la estipulación, pues el beneficiario debe ser una persona determinada (ejemplo, una sociedad científica, filantró­pica, etc.). 

BIBLIOGRAFIA

Aguilar G., J. L. (2009). Contratos y Garantías, Derecho Civil IV. Caracas, Venezuela: Universidad Católica Andrés Bello.

Código Civil de Venezuela. (1982). Gaceta oficial de la Republica de Venezuela N° 2.990. Fecha: Julio 26, de 1982.

Maduro L., E. (1987). Curso de obligaciones, Derecho Civil III. Caracas, Venezuela: Fondo Editorial Luis Sanojo.

Ossorio, M. (2006). Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Buenos Aires, Argentina: Editorial Heliasta.

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